Diego y 4 más
- 26 may
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Tomás: ¡Pon el móvil derecho, Marcial, que parece que estamos siguiendo el partido desde el fondo del Arlanza!
Marcial: El que no ve eres tú. Entre el vino y la emoción, estás a dos tragos de abrazar al perchero.
Tomás: ¡Ay la leche… gol de ellos en el dos!
Marcial: Empezamos finos.
Tomás: Bah, pronto espabila el Sporting.
Marcial: Eso mismo dijiste el día que se inundó la bajera del Janín.
Tomás: ¡Otro en el ocho!
Marcial: Dos a cero y todavía no han terminado de colocar las cartas del mus.
Tomás: Espera… ¡otro en el nueve!
Marcial: Tres a cero. Madre mía.
Tomás: ¡Pero qué hacen atrás!
Marcial: Defender, desde luego no.
Tomás: ¡Y en el once otro! ¡Cuatro a cero!
Marcial: Esto ya parece la matanza.
Tomás: Como siga así, en el chamizo se tira alguien por la ventana.
Marcial: Tranquilo, que Diego aún no ha hablado.
Tomás: ¿Qué dices?
Marcial: Mira el catorce.
Tomás: ¡GOOOOOOOL DEL SPORTING! ¡Diego! ¡Por fin!
Marcial: El de Tordueles tiene más orgullo que medio equipo junto.
Tomás: ¡Vamos, hombre! ¡Que empieza la remontada!
Marcial: No cantes todavía…
Tomás: ¡Pero si en el quince vuelven a marcar ellos!
Marcial: Cinco a uno.
Tomás: Mecagüen…
Marcial: Aunque mira cómo está Diego. El chico pelea cada balón como si le fuera la herencia.
Tomás: Pues menos mal, porque esto era para cerrar el móvil e irse a casa.
Marcial: Y en el veintiuno otro de ellos.
Tomás: ¡Seis a uno! ¡Pero esto qué es!
Marcial: Una verbena defensiva.
Tomás: Ya puede espabilar el Sporting…
Marcial: Mira el veinticuatro.
Tomás: ¡GOOOOOOL DE DIEGO! ¡Seis a dos!
Marcial: Ahí sigue el animal. Veintiocho goles en trece partidos lleva ya. Eso no es un delantero, es una epidemia.
Tomás: ¡Y otro en el veintisiete! ¡Diego otra vez!
Marcial: Seis a tres.
Tomás: ¡Te lo dije! ¡Este chico puede levantar él solo el partido!
Marcial: Sí, pero necesitaría otros diez Diegos detrás.
Tomás: Descanso… seis a tres.
Marcial: Pues oye, después del cuatro a cero inicial casi parece hasta digno.
Tomás: Yo sigo creyendo.
Marcial: Tú crees demasiado. Yo sigo diciendo que mejor quedarse en Segunda B.
Tomás: ¡Pero cómo puedes decir eso viendo a Diego!
Marcial: Porque subir luego son viajes, gastos y dolores de cabeza. Aquí viven como reyes.
Tomás: ¡Pues yo quiero gloria!
Marcial: La gloria no paga árbitros.
Tomás: ¡Empieza la segunda parte!
Marcial: Y en el chamizo no habla nadie. Todos pegados al móvil como si estuvieran esperando el sorteo de Navidad.
Tomás: Aguanta el Sporting… venga…
Marcial: Pues mira, al menos atrás han cerrado un poco el corral.
Tomás: Minuto cuarenta…
Marcial: Uy.
Tomás: ¡Gol de ellos otra vez!
Marcial: Siete a tres.
Tomás: Qué castigo…
Marcial: Y aún así el Diego sigue corriendo como un condenado.
Tomás: Espera… espera…
Marcial: ¿Qué?
Tomás: ¡GOOOOOOOL DEL SPORTING EN EL CUARENTA Y CINCO! ¡DIEGO OTRA VEZ!
Marcial: Cuatro goles del de Tordueles. Cuatro. Y el resto del equipo tendría que invitarle a cenar hasta agosto.
Tomás: ¡Siete a cuatro! ¡Qué barbaridad de delantero!
Marcial: Si llega a tener ayuda, otro gallo canta.
Tomás: Últimos minutos…
Marcial: Y toma.
Tomás: ¡Otro de ellos en el cuarenta y siete!
Marcial: Ocho a cuatro. Partido liquidado.
Tomás: Qué pena… porque Diego hoy ha hecho historia.
Marcial: Eso sí. Cuatro goles él solo y el Sporting sobreviviendo como puede.
Tomás: Y ahora ya no dependemos de nosotros mismos para ascender…
Marcial: Y media peña casi brindándolo.
Tomás: Ya les he oído: “mejor quedarse en Segunda B”.
Marcial: Pues normal. Una categoría más arriba es muy bonita hasta que empiezas a echar cuentas.
Tomás: Pero yo quiero ver al Sporting crecer.
Marcial: Y yo quiero seguir viniendo tranquilo al chamizo, sin acabar arruinados.
Tomás: Pues una cosa te digo: mientras esté Diego, yo sigo soñando.
Marcial: Y yo sigo pidiendo otro vino. Que eso sí depende de nosotros.




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