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5-3 entre banderines

  • 9 may
  • 2 min de lectura

Tomás:—Marcial, agarra esa escalera que se mueve más que el tejado de la casa del tío Celedonio.

Marcial:—Lo raro es que siga en pie. Igual que nosotros.

(El móvil vibra encima de una caja de gaseosas mientras los Pelentos colocan las luces del casino.)

Tomás:—¡Mira rápido cuánto van!

Marcial:—¡Gol de Quintanilla!

Tomás:—¡¡Vamos ahí!! ¿Quién ha sido?

Marcial:—Miguel Martínez Santamaría. Minuto doce. Cero uno.

Tomás:—¡Eso es empezar mandando! ¡Así se entra en un trofeo, con el pecho fuera!

Marcial:—Tampoco te vengas arriba, que queda mucho.

Tomás:—Pues yo ya noto ambiente de hazaña. Pásame esa guirnalda.

(Pirri aparece con un manojo de cables.)

Pirri:—¿Dónde enchufamos las luces grandes?

Marcial:—Lejos del cuadro, si quieres que lleguemos vivos a las fiestas.

(Nuevo pitido del móvil.)

Tomás:—¿Qué pasa ahora?

Marcial:—Empatan. Javier Paredes. Uno uno.

Tomás:—Bueno… tampoco pasa nada. Esto va y viene.

Marcial:—Como las fugas de agua.

(Los Pelentos arrastran mesas de subastao por el casino.)

Tomás:—Con cuidado ahí, que esas mesas tienen más años que la democracia.

(Otro zumbido.)

Marcial:—¡Gol de Quintanilla otra vez!

Tomás:—¡¡Sabía yo!! ¿Quién?

Marcial:—Carlos Ginés Ruiz. Minuto veinticinco. Uno dos.

Tomás:—¡Qué maravilla! ¡Hoy están con hambre!

Marcial:—Tú ya estás viendo la copa entrar por Quintanilla.

Tomás:—Y por qué no. El fútbol da muchas vueltas.

(Paula entra con una libreta.)

Paula:—¿Quién ha dejado las sillas amontonadas delante del escenario?

Marcial:—Tomás, que organiza igual que aparca.

Tomás:—Estoy pendiente del marcador también.

(El móvil vuelve a sonar.)

Marcial:—Dos dos.

Tomás:—Ay…

Marcial:—Alejandro Gómez. Minuto veintiocho.

Tomás:—Esto parece una partida de ping pong.

Marcial:—Defensas de verbena.

(Apenas da tiempo a colocar unas bombillas cuando vuelve a vibrar el móvil.)

Tomás:—No me digas…

Marcial:—Tres dos para ellos.

Tomás:—¿Ya otra vez?

Marcial:—Juan Carlos Dos Santos. Minuto treinta y dos.

Tomás:—Madre mía. Nos duran las alegrías menos que el asfaltado nuevo.

Marcial:—Y eso ya es decir.

(Silencio breve. Se oye una grapadora, vasos chocando y a Pirri renegando con un enchufe.)

Pirri:—¡No pongáis el congelador todavía!

Marcial:—Va a saltar la luz y el partido a la vez.

(Comienza la segunda parte y el móvil vibra de nuevo.)

Tomás:—¡Mira eso!

Marcial:—¡¡Empate!! Tres tres.

Tomás:—¡¡Toma!! ¡Carlos Ginés otra vez!

Marcial:—Minuto cincuenta y uno.

Tomás:—¡Qué tío! ¡Nos está sujetando él solo!

Marcial:—Pues que baje también a ayudar con las mesas cuando termine.

(El casino ya luce medio adornado. Desde la puerta entra el Leo.)

Leo:—¿Cómo van?

Tomás:—Empataos. Partido loco.

Marcial:—Y nosotros aquí jugando a electricistas sin licencia.

(Nuevo pitido.)

Marcial:—Cuatro tres.

Tomás:—Ay, no…

Marcial:—Marco Gayanos. Minuto sesenta y uno.

Tomás:—Siempre que levantamos cabeza nos cae otro.

Marcial:—Es tradición también.

(Los Pelentos colocan el escenario mientras cruje una tabla.)

Tomás:—Sujetad eso bien, que el DJ acaba dentro del almacén.

(Último pitido del partido.)

Marcial:—Cinco tres.

Tomás:—Remataos…

Marcial:—Sergio Morquillas. Minuto sesenta y seis.

(Se quedan unos segundos en silencio colocando las últimas banderas.)

Tomás:—Pues mira, Marcial… perder fastidia. Pero te digo una cosa: mientras el equipo peleaba allí, aquí medio pueblo estaba preparando el casino.

Marcial:—Sí. Unos defendiendo en Rodilla y otros peleando con enchufes, mesas y bombillas.

Tomás:—Y al final eso también es Quintanilla. Que aunque el marcador venga torcido, luego llegan las fiestas y aparece todo el mundo a echar una mano.

Marcial:—Hasta los que llevan un año diciendo “yo no me meto en nada”.

Tomás:—Eso sí que nunca falla.

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By Darío Yáñez

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