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2-4 Naufragio en la orilla

  • 25 abr
  • 4 min de lectura
Tarde tormentosa en el Santamaría Merino. Foto Carmen Casas
Tarde tormentosa en el Santamaría Merino. Foto Carmen Casas

Crónica del partido

Sporting Bauto 2 – Mecerreyes 4

(Del Paco a la valla del Santamaría Merino… y del disgusto al Janín)



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Subiendo desde el Paco


Tomás: Yo te digo, Marcial, que hoy huele a partido grande. Mira cómo sube la gente desde el Paco pal campo, como cuando daban las vaquillas en fiestas.


Marcial: Huele más a tormenta.


Tomás: Eso también. Pero el cielo engaña. Mira qué nubes por Margantón… negras como el mandil de Nicasia.


Marcial: Como te oiga…


Tomás: Y no es por nada, pero hoy ganamos. Lo noto. Estas tardes de amenaza siempre las resolvía bien el Sporting.


Marcial: Sí… cuando había gente.


Tomás: Bueno, eso sí… hoy vamos algo justos.


Marcial: Algo no. Once pelaos.


Tomás: Pero once son suficientes, Marcial. Antes con once y dos cojos también se jugaba.


Marcial: Antes también había entrenador.


Tomás: ¿No ha venido Machín?


Marcial: No.


Tomás: ¿Y Héctor?


Marcial: Tampoco.


Tomás: ¿Y el delegado?


Marcial: Menos.


Tomás: ¿Entonces quién manda?


Marcial: Han cogido al primero que pasaba por la grada.


Tomás: Eso no me digas que no tiene romanticismo. Fútbol puro. Pueblo auténtico.


Marcial: Tiene apaño.


Rubio (subiendo detrás): ¡Esperad, que voy con vosotros! Que he dejao el café a medias donde Resti.


Tomás: Anda, venga. Si hoy vamos a ver una tarde histórica.


Marcial: Ya estás.



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En la valla del Santamaría Merino


Tomás: Mira el campo… qué bonito está el Santamaría Merino. Eso sí que es templo.


Marcial: Tiene un bache en la banda.


Tomás: Cada templo tiene sus cosas.


Rubio: Ahí está Kikín calentando.


Tomás: Ese tira del equipo como una mula de Valdegrajas.


Marcial: Si le dejan.


Tomás: ¡Empieza esto!



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Primera parte


Marcial: Mal han salío.


Tomás: No seas cenizo, que están tanteando.


Rubio: Pues Mecerreyes ha llegao ya dos veces.


Tomás: Son fogonazos. Nada más.


Marcial: Gol.


Tomás: ¿Cómo gol?


Marcial: Cero a uno.


Tomás: Bueno… pronto es. Esto se arregla.


Rubio: Vienen otra vez.


Marcial: Otro.


Tomás: ¿Otro qué?


Marcial: Otro gol. Cero a dos.


Tomás: Eso no puede ser. Si todavía no me he colocao la boina bien.


Rubio: Van como motos.


Tomás: Yo te digo que nos falta orden. Cuando no hay entrenador se nota. Esto sin voz desde fuera es como sembrar sin surco.


Marcial: O como jugar sin defender.


Tomás: Calla, que sube Christian.


Marcial: La ha perdío.


Tomás: No seas cruel.


Rubio: Mira… otra contra.


Marcial: Cero a tres.


Tomás: ¡No se ha visto cosa igual!


Marcial: Sí se ha visto. Ahora mismo.


Tomás: Esto ya no es chaparrón, Marcial. Esto es pedrisco del gordo.


Rubio: Y el cielo sin caer una gota.


Marcial: El chaparrón está cayendo en el campo.


Tomás: Fíjate lo que te digo… si llega a estar Machín esto no pasa.


Marcial: O sí.


Tomás: No me rompas la ilusión.



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Descanso en la valla


Rubio: Pues cero a tres al descanso.


Tomás: Antes en estos descansos salía uno con gaseosas, otro con reflexiones y alguno con soluciones.


Marcial: Y ahora salen callaos.


Tomás: Mira Pablito, qué cara trae.


Marcial: Normal.


Rubio: ¿Bajamos al bar?


Tomás: No. Aquí se remonta. Yo lo noto.


Marcial: Tú notas muchas cosas.



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Segunda parte


Tomás: Mira, han salío mejor.


Marcial: Algo.


Tomás: Christian está enchufao.


Rubio: Va por banda otra vez.


Tomás: ¡Tira!


Marcial: Gol.


Tomás: ¡Lo sabía! ¡Christian en el setenta y tres! ¡Esto arranca ahora!


Rubio: Dos más y empate.


Marcial: Uno más y luego ya veremos.


Tomás: No seas así. El público aprieta.


Marcial: Somos ocho en la valla.


Tomás: Pero buenos.


Rubio: ¡Kikín la pelea!


Tomás: ¡Ese sí! ¡Ese sí!


Marcial: Ha entrao.


Tomás: ¡Gol! ¡Kikín en el setenta y ocho! ¡Dos a tres!


Rubio: Ahora sí se lo creen.


Tomás: Yo te digo que esto lo levantamos. Esto huele a epopeya. Como cuando salvamos aquella cosecha de alfalfa con agua de Fuenteladrón.


Marcial: Vas largo.


Tomás: Mira cómo aprieta el Sporting.


Rubio: La grada anima.


Marcial: La grada tose.


Tomás: No me estropees el momento.


Rubio: Uy… pérdida atrás.


Marcial: Mala.


Tomás: Llegan…


Marcial: Y meten.


Tomás: ¿No me digas?


Marcial: Dos a cuatro. Minuto ochenta y cinco.


Tomás: Se acabó la novela.


Rubio: Qué pena, porque se veía venir la remontada.


Tomás: Eso es lo peor. Que te la enseñan y luego te la quitan.


Marcial: Como siempre.



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Bajando al Janín


Tomás: Yo te digo, Marcial, que el fútbol es una escuela dura. Amenazaba tormenta toda la tarde y al final la nube estaba en el marcador.


Marcial: Y descargó bien.


Rubio: ¿Vamos al Janín?


Tomás: Claro. Allí con Leo y Fermín se analiza mejor la tragedia.


Marcial: Con vino todo mejora.


Tomás: Mira, ahí vienen Carli y Ignacio.


Tomás (a los jugadores): ¡Ánimo, muchachos! Esto otro día sale al revés.


Marcial: Si vais once pelaos, bastante habéis hecho.


Carli: Nos faltaba medio pueblo.


Rubio: Y el otro medio estaba en la valla.


Tomás: Eso sí. El Sporting no juega solo nunca.


Marcial: Anda. Al Janín.


Tomás: Y que ponga Leo un clarete. Que remontar penas con agua no se puede. 🍷


FOTOS CARMEN CASAS



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By Darío Yáñez

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