

Tomás y Marcial
TOMÁS: Mira, Marcial, siéntate aquí que me he traído el programa de fiestas y esto hay que leerlo con calma… como cuando Don Miguel lee el evangelio pero con más vermú. MARCIAL: Ya estás… A ver qué barbaridad dices ahora. TOMÁS: ¡Barbaridad ninguna! Esto es cultura popular, hombre. Esto es Quintanilla resumido en veinte páginas. Aquí está el alma del pueblo. La Trinidad, las peñas, la charanga, las paellas… y la mitad de los anuncios de talleres de chapa de Lerma. MARCIAL: Y
18 may


Tomás y Marcial reaccionan al cartel de fiestas
Tomás: Mira, Marcial, ya han colgao el cartel de fiestas. Marcial: Ya lo veo. Cada año más colores. Parece el escaparate de una tienda de chuches. Tomás: Pues a mí me hace gracia. Mira qué majos han quedao los gigantillos. Marcial: “Los gigantillos”, dice… Tú lo que has quedao es convertío en Tomasa otra vez. Tomás: Bueno… tampoco pasa nada. Ya llevo tres años acostumbrao. Marcial: A mí sí me pasaría. A mí me hacen gigantilla y denuncio hasta al pregonero. Luisa: Ay, Marcial,
14 may


5-3 entre banderines
Tomás:—Marcial, agarra esa escalera que se mueve más que el tejado de la casa del tío Celedonio. Marcial:—Lo raro es que siga en pie. Igual que nosotros. (El móvil vibra encima de una caja de gaseosas mientras los Pelentos colocan las luces del casino.) Tomás:—¡Mira rápido cuánto van! Marcial:—¡Gol de Quintanilla! Tomás:—¡¡Vamos ahí!! ¿Quién ha sido? Marcial:—Miguel Martínez Santamaría. Minuto doce. Cero uno. Tomás:—¡Eso es empezar mandando! ¡Así se entra en un trofeo, con el
9 may













